Polvo y ceniza,
de Eliécer Cárdenas


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Video: http://www.youtube.com/watch?v=IrOh-5SXatQ


  1. Breve reseña biográfica de la vida del autor.
Eliécer Cárdenas es un novelista ecuatoriano que nació en Cañar el 10 de diciembre de 1950. Vivió su juventud atendiendo a diferentes colegios ya que cuestionaba los sistemas represivos y lo suspendieron varias veces. Por ejemplo, asistía a la Juventud Socialista, con la cual luchó contra el Ministro de Educación por defender el libre ingreso a las universidades y cayó preso en junio de 1970 durante la dictadura de Velasco Ibarra. A los 17 años pensó en quitarse la vida por causa de una decepción amorosa, pero por suerte no lo hizo. En 1976 se graduó de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central con el título de Licenciado en Ciencias Sociales y contrajo matrimonio en Cuenca con Carmen Patiño Ullaury. Del año 1977 a 1978 escribió la novela Polvo y ceniza, que envío directamente al concurso de Novelas de la Casa de la Cultura para autores menores de cuarenta años y lo hizo ganar el Primer Premio, pero a causa del descuido del presidente, la institución no cumplió con la edición. Pero en 1979 logró publicarla con la ayuda de Alberto Crespo y hasta ahora, Polvo y ceniza es la novela ecuatoriana que más se ha vendido pero relativamente no le ha proporcionado riqueza a su autor por las ediciones fantasmas. Esta novela situó a Cárdenas en el pináculo de la narrativa ecuatoriana de los años 80. Al conseguir tanto éxito con su novela Polvo y ceniza, se ofrecieron varios trabajos, entre ellos la dirección de la SENDIP, pero él no aceptó. En 1981 viajó a Cuba y participó en el Encuentro de Intelectuales por la Soberanía de Nuestros Pueblos. En Mayo de 1991, fue electo presidente de la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay y ganó el Tercer Premio en la Bienal Nacional de Novela con su novela aún inédita Que te perdone el viento. Entre sus obras se encuentran Del silencio profundo (1980), “Háblanos Bolívar,” Siempre se mira el cielo (1985), Las Humanas Certezas (1986), Los diamantes y los hombres de provecho (1989), Diario de un idólatra (1990), entre otras.
El humanismo y la marginalidad en Polvo y ceniza. Ejemplifica.
El humanismo y la marginalidad son temas presentes en la obra Polvo y ceniza ya que todos los personajes representados en la obra son profundamente humanos. Por ejemplo, Naún se gana el corazón de los hombres de todas partes ya que expresa un ideario de renovación social, pero al mismo tiempo demuestra un choque de valores y va en contra de sus propios ideales. Él también representa valores con una casualidad de percepción moral expresamente manejada por un lenguaje popular y expresivo. También, otros personajes representan morales plenamente humanas pero al mismo tiempo reencarnan ambiciones y esperanzas que van en contra de lo que esta correcto. El tema de la marginalidad esta representada a través de los delitos que cometen los personajes para luchar para salir de su clase social. También relacionados con la marginalidad están relacionados con un arraigo filial por la tierra y el combate constante del pueblo ecuatoriano contra sus opresores. Naún Briones también es producto de la marginalidad ya que él es un producto de las tierras inhóspitas del sur de Ecuador, y de las injusticias sociales y económicas de la época, especialmente de la clase baja.
Caracteriza a los personajes de la novela.

  • NAÚN BRIONES: Él es el protagonista de la obra y es un hombre con grandes defectos y virtudes que se ve obligado a robar y asesinar para poder salir de su angustiosa pobreza después de la muerte de su padre. Des esta forma comienza a usar sus crímenes para ayudar al resto de personas pobres como él que había en el sur del Ecuador. Pero a pesar de tener gestos tan profundamente humildes, solidarios y generosos, a veces traiciona esos valores dejándose llevar por la ambición. De esta forma, Naún representa un personaje completamente humanizado que demuestra las diferentes facetas de los hombres con la fama de un “héroe.”
  • MAYOR DEIFILIO: El Mayor Deifilio representa al “archi-enemigo” de Naún, ya que es el oficial que sigue todos sus rastros y lo sigue constantemente para hacer “justicia” ante los varios crímenes de Naún, entre los cuales están: robos, violaciones y asesinatos. De esta forma, él representa la ley, el orden y la perseverancia, ya que a pesar de tener poca evidencia de los paraderos de Naún y a pesar de fallar constantemente en cuanto a su estrategia, jamás se rinde y lo busca hasta el final. Así, después de varios años de intentos fallidos, él personalmente es quien logra matar a Naún y terminar con sus actos “heroicos.”
  • VÍCTOR PARDO: Él es un joven idealista y soñador a que se le acerca valientemente a Naún en un bar para leerle un poema que escribió para él y su pandilla. Desde ese día comenzó a formar una estrecha relación con Naún ya que él lo necesitaba para que lo guíe de vez en cuando en temas espirituales y tomando decisiones. Pardo es un devoto socialista que cree en poder alcanzar la sociedad perfecta dando todo el poder económico y social a los pobres. Además, él es un sofisticado intelectual y poeta que abandona su vida en su pueblo para ayudar a Naún. Este simpático personaje es bastante naif y cree en que todos los humanos son buenos y de esta forma representa la esperanza de un mundo mejor y de poder hacer el cambio en una sociedad llena de injusticias.
  • RINDOLFO: Opuestamente a Naún, Rindolfo no cree en que deberían ayudar a los pobres con las riquezas que roban, sino que opina que deberían quedarse con ellas para volverse ricos, ya que la mayoría de gente a la que ayudan o no les agradecen jamás o terminan traicionándolos. Así, este personaje representa la ambición y hasta la misma discriminación de clases ya que cree que por no ser un gran hacendado y vivir en una casa enorme y ofrecer banquetes a los otros personajes de la alta sociedad, no es nadie. Él añora profundamente ser una de estas personas hipócritas y exageradamente sofisticadas representas en la novela.
  • JULIO EGUIGUREN: Julio es un gran hacendado padre de Lucía, el amor platónico de Naún. Él representa a la burguesía y a los poderosos de la época, pero de una manera que evoca respeto, ya que es valiente y sabio, porque cuando Naún le roba, él se le para sin miedo y le dice que las riquezas vienen y van y no son algo que jamás se podrá llevar a la tumba.
  • OTROS: Lucía, los Quiroz, Dolores, el Águila quiteña, entre otros.

Técnicas narrativas empleada en la novela. Explica y ejemplifica.

  • Punto de vista del narrador, utilizando una perspectiva múltiple para narrar los sucesos. En este caso, el autor utilizó narradores protagonistas y testigos. Un ejemplo de cuándo usa narrador protagonista es cuando Naún narra el entierro de su padre: “Ahora yo, descalzo, quilíndome de las manos el poco peso del cuerpo de papá, estoy como perro espantado pisando la tierra del Camposanto, mirando las calaveras musgosas que salen al sol y al viento prendidas a la barreta de don Lucas;[1]
Un ejemplo en el cual Cárdenas usa narrador testigo es cuando narra eventos como cuando llega Pajarito al pueblo: “El viejo, con su inmenso y fino sombrero de paja blanca oscureciéndole al sol la piel rojiza, rugosa del rostro, le mostró su perfil durante unos segundos, exhibiendo, en el tenso encorvamiento de su cuerpo, algún dolor inmóvil y secreto.”[2]
  • La trama es descubierta y ordenada a manera de un rompecabezas, esto quiere decir que el narrador no explica exactamente lo que sucede implícitamente, sin estar claro. El autor hace esto durante toda la obra ya que no explica cómo encajan todos los hechos sino que el lector lo tiene que descubrir por sí solo.
  • El tiempo es alterado, el presente se mezcla con el pasado y el futuro. Esto ocurre durante toda la obra también ya que el autor nos impone los eventos en desorden. Por ejemplo, comienza narrando el momento en el que el Mayor Deifilio se siente satisfecho de haber terminado con Naún, y después narra toda la historia de Naún Briones.
Características realistas presentes en la novela. Explica y ejemplifica.

  • La eliminación de todo aspecto subjetivo o hechos fantásticos que se alejen de la realidad. Eliécer Cárdenas, en esta novela, no narra ningún evento que no tenga explicación lógica, sino que más bien se basa en los hechos reales de esta época, una época en la cual si existió Naún, y si existieron la mayoría de personajes que describe. Un ejemplo de esto puede ser encontrado en cualquier parte de la obra, ya que el único momento en el que narra eventos irreales es cuando se trata de algún mito relacionado con Naún (como el milagro que lo salva de su muerte).
  • Un análisis riguroso de la realidad en el que el escritor ofrece un retrato riguroso de lo que observa. Esto se puede apreciar a lo largo de la obra, ya que Cárdenas utiliza varias descripciones elaboradas y complejas que plasman exactamente lo que él quiere que vea el lector. Para lograr estas descripciones detalladas y acertadas, el autor utiliza todos los sentidos, un ejemplo de esto es la siguiente cita:
    • “Y cuando anochecía, el Águila lo llevó a un salón amplio, de paredes renegridas, con un olor estancado de frituras y un intermitente chirrido de pailas, donde comieron fritadas y brindaron luego con aguardiente puro por el encuentro, por la amistad eterna de dos seres que peleaban, cada cual a su manera, contra las desgracias que les dio el mundo.”[3]
    • La representación de los problemas de la existencia humana (con la ayuda de la descripción del carácter, temperamento y conducta de los personajes). Los personajes de Polvo y ceniza constantemente se ven expuestos a cuestionarse sobre problemas existenciales, aunque no directamente. Esto se puede observar cada vez que algún personaje menciona las palabras de título de la obra “polvo y ceniza,” ya que estas representan la nada, el vacío, y cómo todo lo que son, todo lo que alguna vez fueron, todo lo que han poseído, todo lo que han amado y ambicionado, algún día no será nada más que “polvo y ceniza” y esto los lleva a cuestionar el propósito de su vida. A continuación hay algunos ejemplos de esto:
      • “(…) los costillares amarillos que las manos de don Abelardo tiran sobre las ortigas crecidas junto a las cruces: retazos de muertos de antes, comidos por la tierra y el tiempo, polvo y ceniza.”[4]
      • “Ya no serás de nadie, "Felicia", diciéndole, pensando en los viajes que hizo con papá, polvo y ceniza también ella.”[5]
      • “Y cuenta que él fue volviéndose viejo entre la espera interminable de los asaltos y la blandura sumisa de sus muertes, que nunca tuvo amigos ni los necesitó, que su vida era la triste y fatigada de un hombre que no sabe para qué debió nacer, que quiso ser piedra dura o árbol esbelto, flor amarilla del cerro o venado que vuela en la tierra, paloma torcaz o puma, luna o estrellas, monte o río, polvo y ceniza.”[6]
      • La denuncia del novelista de los defectos que afectan a la sociedad. Esta característica está claramente representada en la novela ya que unos de los temas más recurrentes y elaborados del libro son la injusticia social y la marginalidad. Esto se observa a través de las realidades crudas que se representan sobre la pobreza y la enorme brecha económica que divide a los ricos de los pobres. Con esto también se representa la discriminación, la violencia y el racismo. Por ejemplo, la siguiente cita revela la visión que Naún tiene de su realidad y estatus económico, comparándose con Julio Eguiguren y revelando las injusticias que puede observar.
        • “Dice que no es justo ver podrir el grano de los hacendados en los trojes mientras a nosotros el hambre nos enferma, que los perros de don Julio Eguiguren coman carne cuando nosotros nos hemos olvidado de su sabor. Que no es justo que la hija de don Julio sea tan bonita mientras su hermana, sin dientes a los trece años, sea más fea y flaca que un alma del purgatorio. Que el hijo de don Julio tome un vapor para Europa y estudie abogacía y se haga poeta mientras él, Naún Briones, apenas si aprendió, en dos años de escuela, la forma de las letras y no sepa del mundo más allá de lo barrios de Cangonamá. Eso me dice. Y yo quedo callado.”[7]
Los recursos expresivos en la obra. Selecciona no menos de diez y clasifícalos.

  • PROSOPOPEYA: “La cruz del sacristán, saltando entre las piedras del camino, se abre paso por los paredones de adobe y los aleros desportillados bajo los cuales unos viejos se quitan los sombreros, (…)”[8]
  • SÍMIL: “Apareció como un viento por la única, estrecha calle de la parroquia.”[9]
  • PARADOJA: “Y entonces supo él que no dejaría de ser pobre nunca, aunque, años después, se dijera en periódicos y conversaciones de hacendados ostentosos y comerciantes prósperos, en juicios y pleitos de abogados tramposos que él, Naún Briones, tenía baúles repletos de dinero y joyas, camisas de seda, temos de casimir inglés zapatos de charol.”[10]
  • PERÍFRASIS: “Muchas torineras de aguardiente se vaciaron esa noche, unas guitarras aparecieron de quién sabe dónde, con las cuerdas templadas y tersas y hasta una concertina llorona se contrajo y jadeó en manos expertas, y una voz fuerte, cargada de nostalgia y desconsuelo y rabia se impuso en pasillos de amor, (…)”[11]
  • PROSOPOPEYA: “No eligió al sol que camina a chorros por los ojos, a la tierra que crece y se hace alimento para atravesarnos la garganta; al cielo que se hace agua y nos calma la sed, al sueño que nos descansa: prefirió los papeles sucios que supo arrancar y guardar.”[12]
  • ASÍNDETON: “Hunde su cabeza en la tierra, se ablanda, poniendo mansamente una mejilla sobre el polvo, las piedras, las briznas resecas.”[13]
  • PROSOPOPEYA: “Y el aire se adelgaza en las alturas, cobra ímpetu, aletea sobre las orejas gachas del caballo, da tumbos en las oquedades de los cerros, se lleva al cielo todos los olores de los valles yungas y siempre vuelve, a lamerle el cuerpo, a enfriarle la sangre cuando, al fondo de los desfiladeros.”[14]
  • HIPÉRBOLE: “Y cuenta que una tarde de granizo desgajándose del cielo como un gran manto blanco, sombrío y ruidoso, en un día más frío que una sepultura, vio, distante, a un viejo que ascendía por el camino tocando un redoblante (…)”[15]
  • ONOMATOPEYA: (…) vio, distante, a un viejo que ascendía por el camino tocando un redoblante: tararán tran tran, (…)”[16]
  • SÍMIL: “Desabrocha su faltriquera sebosa, empuña las pocas balas que, liviana, contiene y las mira: achatadas, feas como la misma muerte.”[17]
Bibliografía








[1]CÁRDENAS, Eliécer, Polvo y ceniza, Eskeletra Editorial, Quito, 2001, p. 15.
[2]Ibídem, p. 72.
[3]Ibídem, p. 91.
[4]Ibídem, p. 15.
[5]Ibídem, p. 32.
[6]Ibídem, p. 73.
[7]Ibídem, p. 19.
[8] Ibídem, p. 14.
[9] Ibídem, p. 17.
[10]Ibídem, p. 24.
[11]Ibídem, p. 37.
[12]Ibídem, p. 49.
[13]Ibídem, p. 41.
[14]Ibídem, p. 66.
[15]Ibídem, p. 73.
[16]Ídem.
[17]Ibídem, p. 144